276 años de Don Toribio Rodríguez de Mendoza.
Seguimos sin hacerle justicia a tu labor.
El 15 de abril se celebra el onomástico del ilustre chachapoyano y maestro de los próceres, Don Toribio Rodríguez de Mendoza. El movimiento liberal que condujo en las aulas peruanas fue el que, mediante la ilustración y el abandono del escolasticismo, llevó a treinta y cinco alumnos suyos a participar en el primer Congreso Constituyente de 1822.
Lamentablemente, el homenaje que le ha dado su nación hija es lamentable. Se ha vestido con andrajos de segregación y rechazo. Se rompió la recíproca amistad que el celebró alguna vez...
Es bueno preguntarnos si, en retrospectiva, su lucha, intelectual y reformista, ha prevalecido por encima de un documento constitucional. Por ejemplo, la derrota de la fundadora de beca 18 supone hoy un retorno a las restricciones que enfrentó el prócer ante la corona de la época para el fomento académico. La endeble estabilidad económica del país, nacida de instituciones extractivas que tienden a ganar mayor poder de mercado, no ha supuesto tampoco una mejora ni siquiera en la tierra natal del intelectual. La incipiente industrialización en la agricultura y la poca diversidad productiva rememoran, con la obvia proporcionalidad del tiempo, el mercado tabaquero estancado que encabezaba los ingresos del norte.
Esta cuestión no es un llamado a un voto aspiracional; la democracia por sí sola es débil e injusta para conducir una revolución. El menester es, en realidad, apelar a la evolución del pensamiento liberal de Toribio, y entender que el pueblo peruano merece una reestructuración que no responde a un ánfora. Recuperemos los valores educativos, el juicio crítico y no nos dejemos llevar por analgésicos mundanos.
¡La libertad es mi ídolo y lo es del pueblo!